Educar en la realidad de Catherine L’Ecuyer

Educar en la realidad de Catherine L’EcuyerEducar en la realidad de Catherine L'Ecuyer
Editorial Plataforma Editorial Fecha de publicación 2015
Páginas: 192
Formato: Paperback
Obtenido en: Distribuidor, Editorial
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Recibí este libro de manera gratuita a cambio de una reseña honesta. Esto no afecta mi opinión o el contenido de mi reseña. five-stars

¿Cómo educar en un mundo frenético e hiperexigente?

¿Cómo conseguir que un niño, y luego un adolescente, actúe con ilusión, sea capaz de estar quieto observando con calma lo que le rodea, piense antes de actuar y esté motivado para aprender sin miedo al esfuerzo? Los niños de los últimos veinte años viven en un entorno cada vez más frenético y exigente, que por un lado ha hecho la tarea de educar más compleja, y por otro, los ha alejado de lo esencial. Vemos necesario para su futuro éxito programarlos para un sinfín de actividades que, poco a poco, les están apartando del ocio de siempre, del juego libre, de la naturaleza, del silencio, de la belleza. Su vida se ha convertido en una verdadera carrera para quemar etapas, lo que les aleja cada vez más de su propia naturaleza, de su inocencia, de sus ritmos, de su sentido del misterio. Muchos niños se están perdiendo lo mejor de la vida: descubrir el mundo, adentrarse en la realidad. Un ruido ensordecedor acalla sus preguntas, las estridentes pantallas interrumpen el aprendizaje lento de todo lo maravilloso que hay que descubrir por primera vez.

Hoy día es común ver a los niños cargando sus dispositivos electrónicos como si nada. Los padres, en su afán de que sus niños desarrollen sus capacidades al máximo, los llenan de cuanto aparato les muestran en los anuncios televisivos, donde les aseguran que sus niños se convertirán en los próximos Einstein o Steve Jobs, si los usan.

Leer Educar en la realidad es darse de topes contra todos los mitos educativos. La autora va de a pocos, rompiendo con todos esos neuromitos que son usados de manera cotidiana por empresas, escuelas y amigos por igual. Que si los niños de ahora son más inteligentes que los de antes, los medios digitales los hacen desarrollar más su cerebro, serán más innovadores, más destacados… En fin, con datos, cifras y una investigación exhaustiva, Catherine L’Ecuyer nos deja veer que algo estamos haciendo mal. En nuestro afán de que los niños destaquen les estamos quitando tiempo de calidad, la necesidad de formar relaciones interpersonales sanas y de divertirse sanamente al tiempo que desarrollan su creatividad.

No es que las Nuevas Tecnologías (NT) sean malas, el problema es que pensamos que son la solución a todos los problemas educativos, creemos que los niños deben estar pegados a ellas desde temprana edad y sin querer les vamos quitando la oportunidad de descubrir el mundo real, aprender sobre la frustración, sobre los límites y sobre el amor.

Yo había leído una entrevista que le hicieron a Steve Jobs en su tiempo, donde comentaba que sus hijos no tenían el acceso a todos los dispositivos electrónicos que hay en el mercado. Ese ejemplo y muchos otros, de dueños o directivos de grandes empresas proveedoras de tecnologías que hacen algo similar con sus hijos, se pueden leer en este libro. Los mandan a escuelas donde no empiezan a tener contacto con las NT hasta que son mayores. ¿Cómo es que ellos, que crean, venden y promocionan sus artículos con frases rimbombantes sobre el desarrollo cerebral, y demás bondades de las NT, no permiten que sus hijos las usen hasta que llegan a la adolescencia? ¿Por qué?

Esto me llevó a una reflexión sobre el libro Los Inventores, que ya está reseñado en el blog. Para quienes no lo han leído, les cuento muy grosso modo que es la historia de unos chicos indocumentados que logran ganar un concurso de robótica en los Estados Unidos; ganándole a chicos de escuelas como el MIT. Se preguntarán, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Lo que tiene que ver es la creatividad. Mientras los chicos del MIT tenían toda la tecnología y dinero disponible para desarrollar un robot, los Inventores sólo contaban con su ingenio, sus ganas de salir adelante, su motivación y todos los recursos que les rodeaban.

Como dije, no se trata de satanizar a las nuevas tecnologías sino repensar la manera en que estamos educando a nuestros niños. Si de verdad deseamos esclavizarlos al mundo digital desde sus primeros días o si queremos brindarles algo más hermoso, como es el descubrimiento del mundo real.

five-stars
Elii Vela

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