Escuelas creativas – Ken Robinson & Lou Aronica

agosto 4, 2016     Elii Vela     Contemporánea, No ficción, Reseñas

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Escuelas creativas – Ken Robinson & Lou AronicaEscuelas creativas. La revolución que está transformando la educación de Ken Robinson
Editorial Grijalbo Fecha de publicación 2016
Páginas: 352
Formato: Paperback
Obtenido en: Editorial
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Recibí este libro de manera gratuita a cambio de una reseña honesta. Esto no afecta mi opinión o el contenido de mi reseña. five-stars

Robinson desarrolla en Escuelas creativas las ideas de su famosa charla TED «Cómo la escuela mata la creatividad» y ofrece soluciones innovadoras y revolucionarias para uno de los problemas más relevantes de nuestra sociedad: cómo transformar un sistema educativo que no funciona.
En una época en la que los procesos de evaluación se estandarizan, las escuelas pasan por momentos difíciles y tanto estudiantes como educadores sufren una presión enorme, Robinson nos ofrece soluciones prácticas para terminar con el caduco sistema educativo actual heredado de la Revolución Industrial. Para lograrlo, propone darle a la educación un enfoque personalizado. Sugiere aprovechar el potencial de los recursos tecnológicos y profesionales disponibles y fomentar así la participación de los estudiantes para que pierdan el miedo a equivocarse, desarrollen su pasión por aprender y su creatividad, y estén preparados para afrontar los retos que les depare el futuro.
Repleto de anécdotas, casos, investigaciones y consejos de profesionales pioneros en el tema, Escuelas creativas apasionará a cualquier interesado en la educación, porque le hará replantearse muchas ideas preconcebidas y le ayudará a reflexionar sobre cuál es realmente el verdadero sentido de la educación en el siglo XXI.

Después de haber visto su famosa charla TED, tenía mis dudas de lo que el autor plantearía en este libro. Si bien es cierto que mucho de lo que propone el autor, no es novedoso, y él mismo lo hace ver, eso no significa que no haya funcionado antes, sino que no fue elemental para quienes dirigen las sistemas educativos y por ello, se han hecho a un lado. 

Vivimos en un mundo capitalista que lo que busca es una población atenida a sus necesidades como empresarios, que los perfiles de egreso vayan encaminados a tener mano de obra eficiente, preparada para acatar órdenes y ya. Aunque aquí mismo el autor deja ver que no todos los empresarios buscan eso en sus trabajadores y que la misma educación, que ha permitido que se deje de lado a la creatividad, está impidiendo que se presente lo que muchas empresas buscan: la innovación. Gente arriesgada, que se atreva a crear, a salir de lo cotidiano y a presentar ideas frescas y valiosas. 

Pero, ¿de quién depende que se fomenten esas competencias en los alumnos? La burocratización a la que se ha sometido a la educación, el constante papeleo, las metas que deben cumplir los docentes con los planes y programas, las competencias que debe lograr los alumnos, la barrera del lenguaje en muchas zonas de nuestro país (por citar México), la falta de infraestructura, conectividad e incluso, el hecho de que muchos de nuestros niños llegan a las escuelas con la panza vacía o mal alimentada y que han caminado mucho para llegar al centro escolar, etc., crea un clima en que el que no parece propicio llevar a cabo innovaciones.  

Ahora bien, y aunque parezca que me salgo del tema, hace tiempo leí un libro llamado Los inventores (reseña), que narra la vida de unos chicos indocumentados en Estados Unidos que contra todo pronóstico, ganador un concurso de robótica a nivel nacional, compitiendo con chicos del MIT. ¿Y saben por qué amo tanto ese libro? Porque a pesar de lo triste que puede ser la vida de esos chicos al inicio y lo poco que se avanza al final, la historia de cómo llegan a ganarle a estudiantes del MIT tiene poco que ver con el dinero invertido en su robot y mucho que ver con dos cosas: la creatividad de los inventores y el empeño de sus docentes. 

Es lógico que se necesita un profesor no sólo capacitado en su asignatura, sino motivado. Con ganas de descubrir qué les atrae a sus alumnos y dirigirlos hacia ello, dotarlos de las herramientas necesarias para que ellos mismos puedan generar su propio conocimiento. 

¿Una tarea difícil?

Sí, pero no imposible. Y eso es lo que nos demuestra Ken Robinson con este libro, con anécdotas, datos, experiencias exitosas de otros profesores y directores de centros educativos. De una manera muy amena, Robinson nos lleva de la mano por un recorrido histórico de la escuela y nos da las herramientas e inspiración necesaria para que tanto profesores, como diversos agentes educativos, veamos que sí es posible hacer una escuela diferente, una escuela centrada en el alumno y sus necesidades. 

Y como dijera Irena Majchrzak: ” La emoción, eso es exactamente lo que busco, a lo que recurro como mi principal aliado en el proceso de enseñanza-aprendizaje”. 

five-stars
Elii Vela

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